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La “prioridad cultural” de Jesús Torres: el discurso que convirtió un Premio Max en una declaración política.

Actualizado: hace 2 días

"A Federico lo mataron en una cuneta, pero lo encontraron en todas las bibliotecas, en todos los teatros, en todos esos pequeños pueblos donde vamos a seguir llevando su mensaje.

Que esto no quede en un aplauso, que lo sepan ahí fuera: nosotras, nosotros también vamos a defender con unas y dientes una prioridad, la prioridad cultural".

La cultura contra la extrema derecha

La 29ª edición de los Premios Max de las Artes Escénicas, celebrada en el Teatro Romano de Mérida, estuvo marcada por numerosos mensajes reivindicativos. Hubo intervenciones en defensa de la educación pública, llamamientos contra la guerra en Gaza y reclamaciones de una mayor inversión institucional en cultura. Sin embargo, entre todos los discursos de la noche, uno destacó por encima del resto por la intensidad de la ovación recibida: el de Jesús Torres, director de El Aedo Teatro, al recoger el Premio Max al Mejor Diseño de Producción Privada por Poeta (perdido) en Nueva York.


Su intervención apenas duró un minuto, pero logró condensar uno de los debates culturales y políticos más presentes en la España actual. Frente al auge de los discursos identitarios promovidos por la extrema derecha, Torres respondió desde el escenario de Mérida con una reivindicación de la cultura como patrimonio colectivo y como elemento central de la vida pública.


Prioridad cultural como reclamo en los Premios Max
De izq a der: Raquel Berini, Carol Delgado, Lupe Jiménez, Jesús Díaz Cortés, Antonio Villar, Iván Flores y, al micrófono, Jesús Torres

"Prioridad cultural", una frase que resonó en toda la gala

El momento llegó cuando el director de El Aedo Teatro tomó la palabra para agradecer el premio. Tras las habituales muestras de gratitud al equipo artístico, lanzó una frase que provocó uno de los aplausos más largos de la noche:

“Que se preparen fuera porque nosotros también vamos a defender una prioridad, la prioridad cultural”.

La expresión fue interpretada de inmediato como una respuesta a la retórica de la “prioridad nacional” que desde hace años emplean distintas formaciones de extrema derecha en Europa y, particularmente, Vox en España. Mientras estos discursos plantean una jerarquización de derechos y recursos basada en criterios nacionales o identitarios, Jesús Torres reivindicó la existencia de otra prioridad: la cultura como espacio común, inclusivo y democrático.

No era una intervención improvisada ni aislada. Durante toda la gala se sucedieron mensajes que situaban a las artes escénicas como una herramienta de resistencia cívica frente a la polarización política. La diferencia es que Torres encontró una formulación breve, contundente y fácilmente reconocible para el público.


La cultura como respuesta política

La repercusión del discurso se explica también por el contexto. En los últimos años, el sector cultural español ha sido objeto de frecuentes ataques desde posiciones conservadoras y ultraderechistas, que han cuestionado subvenciones, programaciones teatrales o proyectos vinculados a la memoria histórica, la diversidad o los derechos LGTBI.

Jesús Torres no respondió desde la confrontación partidista directa. Lo hizo reivindicando la legitimidad de la cultura como bien público. Su “prioridad cultural” no planteaba una competición entre colectivos, sino una defensa de aquello que permite construir ciudadanía: la educación artística, la creación, la memoria y el pensamiento crítico.

Por eso la ovación fue inmediata. Según las crónicas de la gala, el mensaje de El Aedo Teatro provocó uno de los aplausos más sonoros escuchados hasta ese momento en el Teatro Romano de Mérida.


Un premio que trasciende el reconocimiento artístico

El Premio Max recibido por Poeta (perdido) en Nueva York ya suponía un reconocimiento importante para la compañía andaluza que lleva años trabajando sobre la diversidad cultural y los derechos humanos desde el teatro. Pero la intervención de su director transformó la recogida del premio en algo más que un acto de celebración profesional.

Su discurso conectó con otras reivindicaciones escuchadas durante la ceremonia. Desde la defensa de la escuela pública hasta las denuncias contra la violencia y las guerras, los Premios Max de 2026 evidenciaron que buena parte de las artes escénicas españolas entienden hoy la cultura como una forma de compromiso social.

En ese contexto, la “prioridad cultural” se convirtió en una consigna compartida. Una manera de recordar que la cultura no es un lujo ni un adorno institucional, sino un elemento esencial para la convivencia democrática.



Más allá de Mérida

La repercusión posterior del discurso demuestra que el momento trascendió la propia gala. En una ceremonia donde también se reclamó más inversión pública para las artes escénicas y donde el productor Jesús Cimarro defendió el papel económico y social del teatro, las palabras de Torres sintetizaron el sentimiento de una parte importante del sector: la necesidad de responder al clima de confrontación política con una defensa activa de la creación cultural.

Quizá por eso fue el discurso más aplaudido de la noche. Porque no hablaba únicamente de teatro. Hablaba de qué lugar ocupa la cultura en una sociedad atravesada por debates sobre identidad, memoria y democracia. Y porque, frente a quienes proclaman la “prioridad nacional”, Jesús Torres propuso otra idea de pertenencia: la de una comunidad construida alrededor de la cultura.

En apenas una frase, convirtió la recogida de un Premio Max en una de las imágenes políticas y culturales más significativas de la gala de Mérida.


Discurso completo de El Aedo Teatro recogiendo el Premio Max 2026 a Mejor Producción Privada.

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